Nada más importa que hacer recorrido.

El 80% de los que se movilizan dentro de Buenos Aires lo hacen a través de colectivos, lo que representa a más de 5 millones de pasajeros. El estado de las unidades suelen dejar mucho que desear mucha de ellas casi sin luz, con los techos rotos y los asientos destripados. Los largos tiempos de espera, las barreras y viajar como sardinas son unos de los inconvenientes por los que deben pasar todos los usuarios de este medio de transporte.

************************  Α **************************

Pedro Goyena y José Maria Moreno. Viernes a las 18 horas a la espera del 42. Lugar obligado para comenzar el viaje hacia el campo de deportes que tiene la U.B.A en Ciudad Universitaria.  La universidad presta sus instalaciones para que varios alumnos de escuelas secundarias y de la U.B.A utilicen el predio para entrenar. Los fines de semana los alumnos de las distintas facultades disputan allí los torneos interfacultades que agrupan varias disciplinas, desde ajedrez hasta fútbol.

Ciudad Universitaria nació como un proyecto de la dictadura para ubicar a toda la masa estudiantil en un solo sitio, esto tenía una doble finalidad. Por un lado facilitaba a la dictadura la individualización de los estudiantes a los cuales se los observaba como una posible amenaza y a su vez se los confinaba a uno de los lugares más recónditos de la Ciudad de Buenos Aires.

Ya han pasado 20 minutos y colectivo aun no viene, la cola ya posee unos cuantos metros de extensión. Las voces de descontento no tardan en aparecer, una mujer que parecía recién salida de un salón de belleza, empieza a intercambiar comentarios con un hombre que devoraba su Parliament con cada pitada.

– ¡Hace mas de 20 minutos que estoy esperando el colectivo!

– Es normal a esta hora el transito se complica bastante

-¡Si pero no puede ser que nos tengan así esperando tanto tiempo esto es una vergüenza!

-Y qué se le va a hacer (hizo una pausa para dar una larga pitada antes de terminar su sentencia) ¡estamos en Argentina!

Así rápidamente cual efecto contagio el resto de la fila, que ahora tenia una dimensión similar a las que se pueden ver en un concierto de rock, comenzó a quejarse por la interminable espera. Varios murmuraban y gesticulaban mostrando cuán indignados estaban. Hasta que desde el fondo una fuerte voz de una mujer rompió con la monotonía de los susurros. Su voz era fuerte pero sólo era una pequeña silueta en la oscuridad. Acompañaba su indignación golpeando sus palmas.

-¡Esto es brillante! Como si una no tuviera cosas qué hacer para que te hagan perder el tiempo así! ¡¿Pero no es que los colectivos tienen que cumplir horarios?!

Nadie respondió la pregunta de aquella mujer. Pero la respuesta, si alguien se hubiera animado a contestarle a quien demostraba un visible enojo, tendría que haber sido afirmativa. Todas las líneas cumplen con cierta frecuencia y el 42 a esa hora tendría que pasar cada 8 minutos según lo anuncia su propia página web. El respeto a la frecuencia no es sólo un deber que tiene que tener el chofer con la empresa, es a su vez un requisito que la misma empresa debe cumplir frente a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Esta establece una serie de normas dentro las que destaca:cumplir y exhibir en los vehículos el recorrido de la línea, los horarios y cuadros tarifarios autorizados, cumplir con la frecuencia establecida en horarios nocturnos para los servicios troncales, de 22:00 a 24:00 un servicio cada 15 minutos y de 00:00 a 4:00 un servicio cada 30 minutos, ascender y descender del vehículo en todas las esquinas entre las 22:00 y las 6:00 horas, ascender y descender del vehículo en todas las esquinas los días de lluvia. Más de un usuario soltara una sonrisa al ver que ninguna de estas normas alguna vez se cumple.

El colectivo sigue sin venir, resignación mediante comienzo a ver las portadas de las revistas que se encuentran en un kiosco a unos diez metros de la parada. En la mayoría se observan titulares sobre la repercusión del Bailando por un Sueño. Trato de buscar algo más interesante y termino en una Cosmopolitan con sus “Diez increíbles tips de cómo mantener súper enamorado a tu novio”. Un pequeño dolor de cabeza empieza a surgir en mí. No sé si  era por efecto de tal compleja  lectura o por el penetrante olor de los Parliament. De repente los murmullos cesan.

– ¡Por fin! ¡Yo ya creía que iba a dar a luz acá!

Algunos empezaron a sonreír, ese chiste provenía de lo que antes era sólo una pequeña silueta acompañada de una fuerte voz. Desde cerca se podía observar que esa mujer ya se encontraba en los últimos meses de embarazo.

Ya dentro del colectivo, sumado a la demora habitual de aquellas personas que se olvidan de buscar las monedas antes de subir o pagan todo el importe con monedas de cinco centavos, se agregó la queja al chofer por la espera. Este inmutable respondió que no era su culpa. De repente la voz del chofer recorrió toda la unidad.

-¡En el fondo hay lugar! ¡Y por favor un asiento para la mujer embarazada!

Algunos de los que se encontraban sentados bajo los carteles que dice ley 22431, que marcan que son asientos para gente con movilidad reducida y están acompañados con unos dibujos que lo ejemplifican, parecían encontrarse en el más profundo REM. Nadie parecía tener ganas de ceder el asiento hasta que una señora mayor se levantó gentilmente.

-¡Ay, nene, (me dijo) si no me levanto yo no lo hace nadie!

Comienza el viaje, en un semáforo se puede observar una unidad del 55 con su interior impecablemente adornado. Allí recordé que una compañera me comentó una vez que cada año había una competencia en la que se disputaba el premio a la mejor unidad. Me acerqué al conductor para consultarle sobre esa competencia.

-Mira, nene, la verdad no tengo la menor idea.

Respondió de muy mala gana. Tal vez realmente nunca haya escuchado de tal premio. Y si alguien se guiara por el estado de esta unidad sabría porqué. Casi sin luz, el techo roto, los asientos destripados, difícilmente se podría hacer acreedor de tal galardón. Tendría más chances de aparecer en una las numerosas páginas de Internet que señalan cuales son los peores colectivos Buenos Aires.

Parada tras parada la cantidad de pasajeros va en aumento. A simple vista parecería confirmarse lo que muestran las encuestas llevadas a cavo por la Investigación de Transporte Urbano Público de Buenos Aires (INTRUPUBA), estas muestran que el 80% de los que se movilizan dentro de Buenos Aires lo hacen a través de colectivos, lo que representa a más de 5 millones de pasajeros. La cantidad de pasajeros transportado por este medio tuvo su mayor incremento entre los años 2002 y 2007, arrojando un 53,4% más de usuarios. Poco espacio queda ya en la unidad y los nuevos pasajeros suben con una absoluta resignación, ya que pasarán a convertirse en autenticas sardinas humanas. La peor parte se la llevaran los alumnos de arquitectura, parece ser época de entrega de maquetas, ellos harán increíbles piruetas dignas del Cirque Du Soleil para evitar que sus hermosas construcciones a escala terminen destruidas por un cabezazo a lo Palermo de un desprevenido.

Un par de paradas más adelante sube el infaltable vendedor ambulante. Esta vez le toca el turno al vendedor de agujas y tijeras. A nadie más que a una sola persona pareció interesarle la excelente promoción de un kit de agujas a sólo 2 pesos. En la siguiente parada resignado por la magra cosecha descendió. Inmediatamente en esa misma parada sube un vendedor de Cds en Mp3, saluda afectuosamente al chofer y sin perder tiempo comienza a vender su mercadería. Ofrece la mejor compilación de rock melódico de los ochenta. Rápidamente la gente le saca los Cds de las manos. Pero lo más llamativo es lo que sucede en uno de los asientos individuales, solo a unos pasos de aquel hombre. Una mujer totalmente abstraída por el paisaje que miraba a través de la ventana intentaba sin éxito contener las lágrimas. Parece ser que aquella balada ochentera que hablaba sobre los corazones rotos revivieron en ella los recuerdos de un viejo amor que hizo lo mismo con el suyo.

Bruscamente el colectivo gira a su derecha abandonando la calle Muñecas y enfila hacia el túnel bajo nivel que se encuentra al lado de la cancha de Atlanta. Antes allí se encontraba uno de los tres pasos a nivel con los que se enfrenta el 42 en su recorrido. Estos cumplían bien su función cuando Buenos Aires era joven y el tránsito era escaso. Pero ahora representan grandes demoras y un peligro para la vida de los transeúntes. El apuro y la imprudencia son dos de los ingredientes necesarios para que la gente intente cruzar las barreras bajas. El único resultado posible es el desastre, cientos de personas pierden la vida en estos cruces todos los años. Hay que recordar que Argentina tristemente es uno de los lideres en muertos en accidentes de transito, 30 al día y el 27% de ellos peatones que cruzan de forma imprudente.

El Cementerio de la Chacarita a la izquierda y la estación  Federico Lacroze de tren en frente. Gran parte del pasaje desciende aquí y una mucho menor sube. Los nuevos pasajeros portan bolsos con los escudos de River, otros suben con sus impecables maquetas y tableros de diseño. El juego de la silla comienza, sucesiones de codazos y empujones buscan hacerse con el premio de un viaje más confortable. A diferencia de aquel juego este se disputa sin música (solo es acompañado por gruñidos). El vendedor de Cds, el único que podría haber aportado al juego con su música acaba de bajar.

Rápidamente el 42 abandona la Av. Federico Lacroze, evitando por muy poco que la barrera se cierre delante de él. Barrancas de Belgrano se transforma en un paisaje borroneado por la velocidad que llevamos. La velocidad disminuye luego de pasar la barrera, el chofer logra meter con una exactitud milimétrica el colectivo en la estrecha calle Montañeses. En esta siempre se encuentran autos indebidamente estacionados a ambos lados de la calle.

Cancha de River. Los dueños de los bolsos Adidas con el escudo con el cuadro de Núñez descienden. Av.G.Udaondo y giro a la derecha para entrar en la Av.L.Lugones. Ya desde aquí se puede observar los pabellones de Ciudad Universitaria y las luces de las canchas. Puente Ortiz, el colectivo empieza a  sortear las oscuras calles interiores de Ciudad.

El colectivo se detiene frente al pabellón tres, la última parada. El reloj marca las 19.20 horas. Los peregrinos comienzan a descender con su cargamento a cuestas. Es hora de de reanudar cada cual sus respectivas vidas.